Sindrome prostatico e invalidez

Sindrome prostatico e invalidez

La próstata es una pequeña glándula de secreción externa aneja al aparato genital urinario masculino.

Esta glándula es sensible a la edad y salvo excepciones termina hipertrofiándose con los años en distinto grado y con distintas repercusiones, dependiendo de la constitución de la persona y de los estados patológicos asociados.

Las sociedades modernas padecen con más incidencia y precocidad el proceso prostático.

Hábitos de vida con especial incidencia del sedentarismo, así como proceso alimentarios donde se abusa de picantes, excitantes y alcohol son los factores posiblemente más destacados a los que se atribuye el exagerado incremento de esta patología.

SÍNDROME PROSTÁTICO BENIGNO

La hiperplasia benigna suele aparecer hacia los 40 años, aunque excepcionalmente puede verse en hombres de menor edad.

El 60% de los afectados están comprendidos en edad laboral, alcanzando una incidencia del 90% entre los 70 y 85 años.

¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

  • Necesidad frecuente y a veces imperiosa de orinar, que no cede ni siquiera en el reposos nocturno.

Esta característica de síntoma permanente sin distinción entre día y noche permite ene l diagnostico diferenciar con cuadros de poliuria, es decir, cuando se orina muchas veces.

  • Disminución de la fuerza de salida de la orina, produciéndose micciones de larga duración.

  • Necesidad de urgencia de orinar y dificultad para el inicio, especialmente si se ha retenido más orina dela debida.

  • Ausencia de confort después de la micción con sensación de que la necesidad de orinar continua.

  • En estadios avanzados imposibilidad para orinar espontáneamente, requiriéndose baños de asiento con agua caliente, masajes o sondas transitorias o permanentes.

Produciéndose frecuentes infecciones del sistema urinario.

En los casos más graves, se pueden ver afectados los riñones por infecciones de repetición, llegando incluso a la insuficiencia renal en distintos grados.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA EL SÍNDROME PROSTÁTICO CRÓNICO BENIGNO?

La historia clínica suele ser suficiente para un diagnóstico de presunción, no obstante, se añadirán el tacto rectal, y la ecografía que permite una apreciación visual más precisa que el tacto, aunque no siempre debe ser sustituido u omitido, en cuanto a tamaño, pudiéndose hacer una volumetría de la misma y determinar la presencia de nódulos y características histológicas aproximadas de la glándula.

A veces el estudio se completa con urografías y análisis del flujo urinario.

La determinación del PSA, antígeno especifico prostático permite aproximarse al diagnóstico de benignidad o malignidad, que según los caso debe ser completado con análisis celular y toma de biopsias para estudios de anatomía patológica.

¿CUAL ES SU TRATAMIENTO?

El tratamiento es fundamentalmente farmacológico, el cual reducirá el volumen prostático y normalizara en parte su consistencia.

No siempre es posible y su eficacia puede variar mucho de unos individuos a otros.

A veces es necesario el tratamiento quirúrgico como única solución paliativa o radical tanto al síndrome prostático como a las complicaciones de las derivadas.

¿GENERA INVALIDEZ?

La regla general es que no generara incapacidad permanente, ya que al tratarse de un síndrome benigno únicamente será posible el tratamiento farmacológico o quirúrgico, y aunque sus complicaciones pueden plantear problemas este síndrome generalmente no es invalidante.

Solo en los casos de conductores de vehículos públicos, incluso privados para desplazamientos laborales, profesiones como las de relaciones públicas o actividades artísticas, el síndrome prostático benigno puede llegar a producir invalidez.

CANCER DE PROSTATA

Cuando se trata de un cáncer solitario que solo afecta a próstata, el tratamiento suele ser quirúrgico, radioterápico y quimioterapico creando unos tiempo relativamente prolongados de incapacidad temporal.

Raramente y salvo complicaciones o secuelas importantes o frecuentes producen la incapacidad permanente y cuando esta ocurre se debe a complicaciones postquirúrgicas o por los tratamientos de radioterapia y quimioterapia y las secuelas psíquicas asociadas que son las que pueden producir realmente la invalidez a través de proceso depresivos.

José Alberto Andrío Espina

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