Vicios ruinógenos y responsabilidades

Vicios ruinógenos y responsabilidades

Una vez que se ha adquirido el piso o local de negocio, parece que lo normal que recibamos ese bien, al que se han destinado una gran inversión económica por parte del propietario, en buenas condiciones.

Pero no son raros los casos, en que por distintas razones, ese inmueble tan costoso que hemos adquirido, se nos entrega con graves vicios constructivos, que hacen difícil o imposible la utilización del inmueble bien sean en sus elementos comunes o privativos.

Es evidente que lo primero que se nos vendrá a la mente será pensar hacer responsable de tales defectos a la persona que nos ha vendido el piso, es decir, el promotor de las viviendas.

La actividad del promotor suele ser una actividad empresarial, en la que esta figura interviene como empresario, empleando su capital en la realización de las obras, en muchos casos, con la aportación del terreno y actualmente con gran frecuencia, con la ayuda bancaria.

Este empresario, normalmente no es el que construye, pero sí que se lucra con la venta del inmueble, aunque no sea el que realiza y ejecuta la obra.

Por lo tanto, su responsabilidad por los vicios constructivos esta mas que clara, pero puede darse que el caso de que el promotor aglutine ambas figuras, es decir que también sea constructor, ejecutando directamente la obra o que subcontrate parcelas especializadas de la misma en régimen de administración.

En estos casos asume la triple cualidad de contratista, propietario del solar y titular del inmueble.

El promotor en muchas ocasiones no es una persona física, sino que cada vez son más frecuentes los casos en que  por los altos costos de las operaciones inmobiliarias, que intervengan sociedades de inversión.

Si los defectos de la obra, que son causa de reclamación, residen en términos que nos permiten hacer presumir que esa responsabilidad recae en el constructor o promotor, estos habrán de ser llamados a juicio, a fin de que se establezcan sus responsabilidades.

El plazo para el ejercicio de la acción de petición de responsabilidades suele comúnmente entenderse que son 10 años, de ahí en el termino de responsabilidad decenal.

Ahora bien, ¿Cuándo se empieza a contar este plazo?

La responsabilidad decenal es un plazo de garantía y es a partir de ahí, es decir, del momento de la producción del daño, cuando se inicia el computo del plazo para reclamar, que es de 15 años.

A&A Abogados

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