Visitas con relacion intersemanal

Visitas con relacion intersemanal

Las visitas en sentido estricto se asientan en la posibilidad de relación entre el progenitor que no tiene la guarda y custodia del hijo, en muy variadas condiciones y circunstancias.

Aunque hasta no hace muchos años lo normal era que la comunicación del padre con los hijos fuera en fines de semana alternos, en la actualidad se ha ido imponiendo como tendencia creciente y dominante una variante añadida a los fines de semana alternos que suelen ser las llamadas visitas intersemanales.

Estas pueden referirse no solo a situaciones en las que se pernocta algún noche entre semana con el padre no custodio, aunque esto no es la situación más frecuente, sino que se refiere también a la relación de comunicación con el hijo en determinadas horas del día, normalmente a la salida del colegio por la tarde hasta una hora prudencial en la que se devuelve año niño a la casa de la madre guardadora.

En estas circunstancias es frecuente que se admita la visita intersemanal cuando sean hijos de corta edad que todavía no están escolarizados, pero también cuando estos acuden ya al colegio se pueden fijar comunicaciones entre la cinco y las ocho de la tarde.

El hecho de que se den estas visitas intersemanales viene a incrementar la relación del padre no custodio con los hijos durante la semana siempre que las obligaciones del padre lo permitan y no sea un obstáculo para el rendimiento escolar de los pequeños.

Se trata en definitiva del ejercicio de una responsabilidad parental más cercana a una custodia compartida que a una monoparental, con visitas cada quince días que no favorecen excesivamente la relación del padre no custodio con sus hijos.

Aunque hasta ahora la tendencia era limitar las visitas cuando el hijo estaba en edad escolar, lo cierto es que un creciente número de Sentencias en casos de separación o divorcio van admitiendo este tipo de comunicación entre semana siempre que no afecte a las obligaciones escolares.

Dichas visitas intersemanales pueden variar en sus horarios e intensidad de las mismas, pues existen casos en los que se fijan todos los días entre semana, a otros en los que se limita una o dos tardes.

Durante las mismas, el padre no custodio puede ayudar a hacer los deberes escolares a los pequeños, permanecer con los mismos en periodos de ocio y juego o simplemente mantener con los mismos determinadas relaciones más basadas en la calidad e interacción del padre con el hijo que en la realización de actividades escolares.

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