Visitas de los abuelos ¿cuándo se pueden suprimir?

Visitas de los abuelos ¿cuándo se pueden suprimir?

El reconocimiento de los abuelos al derecho de visitas suele ser causa de oposición por el padre que tiene la guarda y custodia argumentando en ocasiones que ese reconocimiento se efectúa en contra de lo dispuesto en el Código Civil que regula la patria potestad y su contenido esencial.

Sin embargo este argumento suele ser rechazado por los Tribunales que suelen fundamentar su decisión en que de esta forma se interfiere en la relación entre abuelos y nietos perjudicando gravemente al niño.

Desde otro punto de vista las nuevas tendencias legislativas confieren un mayor protagonismo a los menores de edad y a sus esferas personales, con la consiguiente debilitación progresiva materna o paterna del cónyuge guardador.

Dado que el nivel de comunicación de los ascendientes con los descendientes esta regulado en el Código Civil de manera clara y expresa, la negación de este derecho solo puede fundamentarse en una causa justa y para ello se habrá de estar al caso concreto.

¿QUE SE ENTIENDE COMO MOTIVO JUSTO DE OPOSICION?

La concurrencia de justa causa es estudiada por los Tribunales de forma muy restrictiva ya que incluso ante supuestos en los que los abuelos maternos hayan denunciado a un padre en vía penal, las Audiencias e incluso el propio Tribunal Supremo con cita en Tratados Internacionales, han llegado a la conclusión de que esta situación tan especial no puede considerarse como justa causa.

Así por ejemplo las Audiencias Provinciales explican que no es justa causa las diferencias familiares que puedan existen entre la abuela y la madre o el abuelo y el padre.
Por tanto podemos afirmar que la doctrina jurisprudencial de esta cuestión parte de una interpretación restrictiva de cuáles son los motivos de oposición para que los abuelos no puedan ver ni tener en su casa a los nietos y solo se admite en los supuesto de motivos graves o muy graves para el niño.

Las difíciles y tensas relaciones que puedan existir entre los progenitores y los abuelos no suelen ser motivo suficiente para anular el derecho del niño ha estar con sus abuelos, pues entienden que no resulta proporcionado, ni es justificado privarle al pequeño de esa relación humana y afectiva con sus más directos allegados, los cuales pueden procurarle una formación y experiencia que se necesita para confirmar su personalidad.

De la misma manera no puede constituir justa causa la negativa del niño, según la edad que tenga este y siempre que haya manipulación por parte de los progenitores.

En estos casos se suele dar audiencia al pequeño para que pueda ser escuchado y conocer cuál es su opinión sobre todo a partir de los doce años.

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