La viudedad foral en Aragón

El derecho de viudedad foral aragonesa está determinado por la propia celebración del matrimonio y consiste en el derecho del cónyuge viudo a usar y disfrutar de todos los bienes que fuesen privativos del cónyuge o comunes del matrimonio.

La filosofía de este derecho es la de garantizar y mantener una situación económica similar a la que existía durante el matrimonio.

La viudedad foral en Aragón

Es una institución típica del derecho aragonés siempre que el cónyuge tuviese la vecindad civil de Aragón en el momento de su fallecimiento y se aplica a todo tipo de matrimonios regidos por la ley aragonesa.

Su aplicación es independiente del Régimen Económico Matrimonial bien sea el sistema consorcial equivalente al tradicional sistema de gananciales o bien los matrimonios que se rijan por el sistema de separación absoluta de bienes.

El derecho de viudedad foral desaparece en los casos de nulidad matrimonial, separación o divorcio, también en los supuestos de desheredación e indignidad.

Fases del derecho de viudedad

El Derecho Foral Aragonés está inspirado en el principio de libertad de pactos por lo que el derecho de viudedad foral siempre puede modificarse, limitarse o excluirse siempre que los cónyuges actúen de común acuerdo.

Por tanto, actuando de común acuerdo se puede excluir para uno de ellos o para ambos.

La plasmación de dichos pactos deberá ser realizada siempre en escritura pública ante Notario.

Primera fase en la viudedad

Una vez celebrado el matrimonio regido por la ley aragonesa existe un derecho expectante de viudedad foral.

Expectante quiere decir que el derecho se mantiene en estado latente y que está en espera sobre todo los bienes del matrimonio, no solamente los privativos sino también los gananciales.

La principal repercusión práctica vigente el matrimonio es la existente en los contratos de compraventa ya que cuando es realizada por ambos cónyuges siempre debe haber una renuncia expresa de otro para poder vender un inmueble.

Segunda fase en la viudedad

La segunda etapa se abre con el fallecimiento de uno de los cónyuges manifestándose en esta segunda fase el derecho de usufructo en su plena efectividad ya que se dispondrán del goce y disfrute sobre todo los bienes del fallecido.

Ahora bien, no solamente tendrá derechos el cónyuge sobreviviente sino también obligaciones.

El Código de Derecho Foral Aragonés impone entre las obligaciones la de formalizar inventario una vez fallecido el cónyuge, prestar fianza y obligación de reparar los bienes.

Es un derecho que se extingue por la muerte del usufructuario o por la celebración de nuevo matrimonio o convivencia marital estable.

La principal consecuencia práctica para los hijos es que una vez fallecido uno de los padres, éstos no adquirirán la plena propiedad de los bienes sino lo que se denomina técnicamente como la nuda propiedad, no poseyendo por tanto, ningún uso y disfrute de la herencia hasta que fallezcan ambos progenitores.

Esta segunda fase solamente es aplicable al cónyuge sobreviviente, naciendo el derecho con el fallecimiento de uno de los cónyuges.

Se trata de un derecho real sobre cosa ajena que atribuye a su titular la propiedad de todos los frutos de los bienes sujetos al mismo, así como el uso y goce de los mismos.

Es una institución del derecho de familia con extensión universal y que afecta a toda la masa patrimonial de bienes privativos y consorciales y recae sobre la totalidad de los bienes que forman parte de la herencia del cónyuge premuerto.

Cabe la particularidad de que vendidos algunos bienes en vida de ambos cónyuges, el cónyuge superviviente conserve el derecho expectante de viudedad foral por no haber sido extinguido en su momento.

¿Qué tipo de bienes pueden incluirse en el mismo?

El usufructo vidual incluye todos los bienes del cónyuge fallecido, cualquier tipo de negocios, empresas o explotaciones, ya sean agrarias, industriales o comerciales y atribuye al viudo la administración de estos elementos empresariales o comerciales mientras que viva.

No obstante, el derecho aragonés regulador del usufructo permite al titular de empresas o explotaciones económicas privativas la sustitución del usufructo viudal por una renta mensual cuando las empresas se transmitan a los hijos o descendientes siempre que se haya otorgado en testamento o escritura pública.

En estos casos el viudo tiene derecho a una renta equivalente al rendimiento medio que hubiese producido la explotación durante los 5 años anteriores al fallecimiento, la misma podrá ser actualizada anualmente en función del IPC y dicha renta se extinguirá cuando se extinga el usufructo vidual.

La existencia de esta renta no impide a los herederos el que puedan trasmitir la empresa, pudiendo el cónyuge viudo solicitar el afianzamiento de las rentas futuras.

Naturaleza del derecho de usufructo en Aragón

Se trata de un derecho inembargable e inalienable por disposición legal dado su carácter personalísimo,  pudiendo siempre enajenarse la propiedad de determinados bienes siempre que haya común acuerdo entre el viudo usufructuario y el nudo propietario, que normalmente son los hijos.

Sin embargo, sí que se pueden embargar los frutos o provechos de las fincas usufructuadas mediante el correspondiente procedimiento de ejecución conjunto con la nuda propiedad.

El cónyuge que posee el derecho de usufructo sobre una empresa no puede aportar dicho derecho a otro negocio, dado que es imposible enajenar el usufructo viudal aragonés salvo que hubiese acuerdo entre la viuda y el resto de los nudos propietarios.

¿Cuáles son los derechos del viudo usufructuario?

El viudo que tenga el derecho de usufructo viudal tendrá derecho a la percepción de todos los frutos naturales, industriales y civiles de los bienes objeto del derecho.

El usufructuario tendrá la obligación de sufragar los gastos de producción, conservación y mantenimiento y reparaciones ordinarias de los bienes objeto de usufructo.

Se considerarán ordinarias las que exijan los deterioros o desperfectos que procedan de uso natural de las cosas y sean indispensables para su conservación. Si no las hiciere después de requerido por el nudo propietario, podrá éste hacerlas por sí mismo a costa del usufructuario.

En cuanto a las reparaciones extraordinarias estarán a cargo de los nudos propietarios teniendo el viudo la obligación de darles aviso cuando fuese urgente la necesidad de hacer estas reparaciones.

Si el nudo propietario no hiciese las reparaciones indispensables para la subsistencia de la cosa podrá hacerlas el usufructuario y tendrá derecho a exigir del nudo propietario el aumento del valor que tuviese las cosas por efecto de las mismas obras.

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