Vivienda atribuida a la esposa: ¿tiene ésta algún derecho preferente?

VIVIENDA ATRIBUIDA A LA ESPOSA: ¿TIENE ÉSTA ALGÚN DERECHO PREFERENTE?

En la Práctica Judicial Española es  frecuente que se atribuya la guarda y custodia de los niños,  en los casos de Separación y Divorcio, a la esposa y con ello la atribución del uso al que fue domicilio conyugal.

Cuando el marido pretende liquidar ese bien inmueble se suele encontrar con el problema de si ese uso atribuido en su momento por Sentencia o Convenio Regulador dentro del procedimiento matrimonial, le otorga a su ex cónyuge un derecho de adjudicación preferente en la futura liquidación de la sociedad de gananciales.

Cuando se liquida la Sociedad de Gananciales, después de haberse disuelto el Régimen Económico Matrimonial, como consecuencia de una Sentencia de Separación o Divorcio, se puede afirmar que no existe un derecho de adjudicación preferente por parte de la esposa que se pueda imponer al otro cónyuge, ni tampoco que el contador partidor este vinculado por esa atribución de uso.

La Doctrina de nuestros Tribunales es reiterada en el sentido de que el régimen jurídico de la Separación o el Divorcio, establecido en el Código civil en el artículo 96, solo es de aplicación en el ámbito que contempla

Esto quiere decir que la atribución del uso de la vivienda familiar está basado en los criterios que establece la norma, sin que nada tenga que ver con las decisiones puramente económicas que se adopten dentro de la liquidación de la Sociedad de Gananciales y adjudicación posterior de la titularidad de los bienes.

Esto implica que el cónyuge al que se le atribuyó el derecho de uso de la vivienda familiar, en virtud de Convenio Regulador o Sentencia, carece de ningún derecho a que se incluya ésta en su haber el inmueble.

Lo  mismo sucede en cuanto al otro cónyuge, aunque en la práctica se suele llegar al acuerdo de atribuir el domicilio conyugal al que haya tenido el uso anteriormente.

Estas adjudicaciones a la esposa es más bien una práctica que una imposición legal.

El Tribunal Supremo ha venido admitiendo últimamente que es perfectamente posible que la vivienda se asigne a cualquiera de los cónyuges y que al otro se le adjudiquen otros bienes gananciales o se le compense en metálico.

Por tanto podemos decir que no existe una preferencia legal, pero si un criterio razonable de adjudicación en la práctica.

Por lo tanto a la hora de determinar a que cónyuge se le habrá de atribuir el domicilio conyugal habrá que atender a las circunstancias del caso concreto y del interés más necesitado de protección, a fin de evitar la prolongación de conflictos innecesarios

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